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Ser hijo de padres adultos mayores: Límites sanos en el cuidado y el amor

 

Por: Ivonne Castillo
Cuando nos toca cuidar a nuestros padres, que ya son adultos mayores, a veces los hijos sentimos que tenemos que estar en medio de todo para que las cosas funcionen. Sin embargo, hay algo muy importante que recordar: nuestros padres, incluso siendo adultos mayores, siguen teniendo su propia voz y su propia capacidad de resolver sus asuntos personales.

La importancia de dejar espacio para que ellos se entiendan entre sí

Cuando los hijos damos un paso atrás y permitimos que mamá y papá hablen entre ellos, les estamos dando la oportunidad de mantener su dignidad y su autonomía. Esto no solo les permite sentirse respetados, sino que también fortalece su relación, ya que pueden encontrar sus propias soluciones y reafirmar su vínculo.

Ventajas de dejar que los padres resuelvan sus situaciones

Primero, cuando los padres manejan sus propios conflictos, se sienten más empoderados y valorados. Para ellos, saber que tienen ese espacio para hablar y decidir es un acto de reconocimiento. En segundo lugar, esto reduce la carga emocional en los hijos, que no tienen que sentirse en la posición de “arbitrar” o de mediar entre sus padres.

Por otro lado, si los hijos intentan resolver todo, pueden surgir tensiones familiares innecesarias y un desgaste emocional para todos. Los padres pueden sentirse desplazados o incomprendidos, y los hijos pueden cargar con un peso que no les corresponde.

En definitiva, cuidar de nuestros padres mayores es también aprender a darles el espacio para que sigan siendo protagonistas de su propia historia. Con empatía y cercanía, podemos acompañarlos sin quitarles la oportunidad de resolver juntos lo que les corresponde.

Un ejercicio de empatía necesario

Algo que puede ayudar muchísimo a los hijos que cuidan a sus papás es detenerse un momento y preguntarse: “¿Qué sentiría yo si, en unos años, mis propios hijos empezaran a decidir por mí o a intervenir en mis asuntos personales?”
Probablemente sentiríamos confusión, frustración o incluso tristeza. Nadie quiere perder su autonomía de un día para otro.

Cuando los hijos hacen este pequeño ejercicio de ponerse en el lugar de mamá o papá, el acompañamiento cambia de tono: se vuelve más prudente, más amoroso y más respetuoso. Y desde esa empatía profunda es más fácil entender por qué es tan importante darles espacio para resolver lo que les corresponde a ellos como pareja y como adultos.

Comentarios

  1. Estoy totalmente de acuerdo. Considero que la clave está en mantener la empatía y la cercanía sin asumir un rol que no nos corresponde. Estamos llamados a seguir siendo hijos y a dignificar la inmensa labor que nuestros padres han hecho.
    Para ello, es fundamental reconocer y agradecer sus enseñanzas y acompañamiento. Debemos brindar nuestros cuidados desde el corazón y con amor, pero con un límite claro: no para imponerles qué hacer o cambiar su vida, sino para darles la tranquilidad de saber que todo lo que nos entregaron está siendo honrado y retribuido

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    Respuestas
    1. Muchísimas gracias por tu comentario.
      Coincido profundamente contigo: el verdadero equilibrio en el cuidado de mamá y papá nace cuando somos capaces de acompañar sin sustituir, de amar sin controlar y de honrar sin invadir.

      Es justamente ese lugar,el de seguir siendo hijos, pero hijos adultos, con gratitud y respeto, donde se fortalece la relación y donde también ellos conservan su dignidad y autonomía.

      Acompañar desde el corazón implica estar presentes, atentos, disponibles… pero también recordar que su historia, sus decisiones y su camino les pertenecen. Nosotros solo caminamos a su lado, ofreciendo la serenidad de saber que el amor que nos dieron sigue dando fruto.

      Gracias por aportar tanta claridad y sensibilidad al tema. Tu reflexión enriquece profundamente esta conversación. 🙏💛

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